viernes, 24 de julio de 2015

Visita del Papa Francisco a Paraguay, una bendición.

Ha sido una verdadera bendición para el paíegus y para nosotras esta visita del Papa Francisco, hemos seguido atentas sus pasos, sus palabras que guardamos en el corazón y anunciamos con gozo.
Pese a que los servidores no han podido alojarse en la Escuela Maria Dolores Solà  a causa de la lluvia hemos participado en varios acontecimientos Vísperas en la catedral, Eucaristía en Ñu Guasú y el encuentro con los jóvenes.
Dejamos algunas imágenes y frases que ha resaltado la prensa en estos días



La oración hace emerger aquello que vamos viviendo o deberíamos vivir en la vida cotidiana, al menos la oración que no quiere ser alienante o solo preciosista”.



“Quiero rendir tributo a esos miles de paraguayos sencillos, cuyos nombres no aparecerán escritos en los libros de historia, pero que han sido y seguirán siendo verdaderos protagonistas de la vida de su pueblo. Y quiero reconocer con emoción y admiración el papel desempeñado por la mujer paraguaya”.








Un desarrollo económico que no tiene en cuenta a los más débiles y desafortunados, no es verdadero desarrollo. La medida del modelo económico ha de ser la dignidad integral del ser humano, especialmente el más vulnerable e indefenso”.



  Me conmueve escuchar sus historias y todo lo que han realizado para estar aquí, todo lo que pelean para tener una vida digna, un techo. Una lucha que no les ha robado la sonrisa, la alegría, la esperanza. Una pelea que no les ha sacado la solidaridad, por el contrario, la ha estimulado, la ha hecho crecer”.
 “Quiero bendecir su fe, bendecir sus manos, bendecir su comunidad. Vine a dar gracias con ustedes, porque la fe se ha hecho esperanza y es esperanza que estimula el amor”.


El desarrollo económico tiene que tener rostro humano. No a la economía sin rostro.

Los pobres tienen mucho que enseñarnos en humanidad, en bondad, en sacrificio, en solidaridad.




Me da mucha tristeza ver a un joven jubilado. Que importante es que ustedes los jóvenes vayan intuyendo que la verdadera felicidad pasa por la lucha de un país fraterno


 “Mamás, papás, abuelos, sé que no es nada fácil estar acá. Hay momentos de mucho dolor, incertidumbre. Pero no hay mejor remedio que la ternura de ustedes, que su cercanía


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